Si hablamos de terapia ocupacional en el Hospital Puerto Montt (HPM), tenemos que mencionar a Viviana Morán o “Vivi” como dice ella. Esta profesional oriunda de Santiago, hija de matrona y la segunda de tres hermanos, llega a Puerto Montt en 1990 en el tiempo “en que el Dr. Oscar Santos era director de Servicio de Salud Llanchipal, y no existía la Terapia Ocupacional. Entre todos comenzamos a trabajar esta terapia en el hospital de Seminario en esa época –comenta-, entre cirujanos infantiles, sobre todo de quemados y neurocirujanos un poco después, para luego sumarse los traumatólogos”.

Este año, después de 28 años de trabajo y 35 de servicio público, deja el HPM para acogerse a su jubilación.

A la pregunta, ¿por qué estudiaste Terapia Ocupacional? Nos cuenta, fue el azar. “Yo estaba estudiando Agronomía y estaba en un coro en Santiago, y llegue a cantar a la graduación de los terapeutas y fue amor a primera vista, tenía 18 años, sabía que era mi vocación. En esa época éramos casi profesores, los que estudiamos esa carrera, nadie entendía lo que estudiábamos y menos a mí, (sonríe) imagínate que estudiaba en la Universidad de Chile una carrera que nadie conocía, con un puntaje con el que pude estudiar Medicina y no quise, porque elegí ser feliz en algo que me hiciera plena en mi desarrollo personal y que amo profundamente”.

Viviana Moran trabajo en hospitales de Santiago antes de llegar al sur a Puerto Montt con su pareja de esa época, que hoy es su esposo, con el que tiene dos hijos y un hijo adoptivo porque, como dice ella: “Siempre hay una persona a quien acoger y amar en mi hogar”.

La profesional, tiene muchos recuerdos de sus pacientes, todos muy emotivos y especiales pero hay uno que nos comenta de forma especial. “Cuando trabaje en el Hospital Roberto del Río le hice terapia a un joven de 16 años que más que terapia era contención, amor y mucho cariño; para mí era muy difícil decirle que me iría al sur a vivir, pero cuando se lo dije él me dijo: ‘No te preocupes voy a estar bien y tú también porque tienes una forma de amar que nadie tiene’. Eso me estremeció mucho y él me dio la clave de algo que hasta ese momento no sabía: yo amo lo que hago y quiero sacar adelante a los pacientes, los ayudo a sacar su discapacidad y seguir adelante porque la discapacidad primero está en la mente y entenderlo es la clave de la rehabilitación”.

También afirma, “debemos aprender a no ver la discapacidad en el otro, dejemos de ver el defecto en los demás y seremos personas y seres humanos más felices”.

Hoy me voy dejando un Servicio de Terapia Ocupacional maravilloso, una gran jefa, un hermoso equipo, hermosa patrulla juvenil los que logran una hermosa e increíble coordinación musical entre terapeutas y kinesiólogos. Me voy contenta sana y en un buen momento, ¡gracias!”, expresó Viviana Morán.