Una de las tías más reconocidas por los hijos y funcionarios del Hospital Puerto Montt (HPM), Elizabeth Olavarría Díaz, se acogió a retiro este mes de julio del 2021, luego de 38 años de servicio a la institución.

La profesional se formó como Educadora de Párvulo en la Universidad Austral de Valdivia, donde es oriunda, casada y con tres hijos de los cuales uno es varón y dos mujeres quienes, “también asistieron al jardín y actualmente son profesionales entre 30 y 38 años”, señaló la profesional

Esta mujer valdiviana ingresó a la Sala Cuna del HPM en octubre del 1983. Desde ese mismo año, realizó la labor de educadora de aula en el Hospital Seminario, lugar donde en 2001 asume como directora del jardín, cargo que desarrolla con mucho compromiso y responsabilidad hasta el 2014.

Traslado de la sala cuna y jardín a nuevas dependencias

La Sala Cuna y Jardín Infantil estuvo funcionando hasta el 2020 en el Hospital Seminario, posterior a ello el mismo año y producto de la pandemia, las actividades se trasladaron al recinto del Jardín Rayito de Esperanza cedido temporalmente por la Dirección Educacional de la Municipalidad, para luego definitivamente instalarse en la actual Sala Cuna y Jardín Infantil del edificio J con todos los permisos y autorizaciones para funcionar.

Para la tía Elizabeth, “este traslado fue un sueño hecho realidad. Fuimos partícipes de diseñar como sería el nuevo recinto, para luego materializarlo. Ha sido un gran desafío contar con un espacio estructuralmente más amplio y cómodo para todo el equipo y para los niños y niñas especialmente. En enero de 2021, por la pandemia, comienzan a funcionar estas instalaciones como Dispositivo de Cuidados Infantiles”, agregó la profesional.

La tía Elizabeth se refirió a las nuevas generaciones: “A ellas solo me queda decirles, que sean auténticas, que se preparen cada día. Que no se queden solo con la formación profesional recibida, que siempre tengan inquietudes de aprender y actualizar los conocimientos, y que entreguen a los niños y niñas, a través del aprendizaje, un incansable mundo de sorpresa. Encantarse y motivarse con lo que hacen, trabajar en equipo y siempre hay mucho que aprender y explorar, que trabajen por una buena convivencia respeto y tolerancia con sus pares y familia”.

Finalmente, la profesional agregó, “me voy feliz y realizada y agradecida de la oportunidad, mi especial agradecimiento a Silvia Gaete Rey, educadora de párvulos, con quien trabaje y fue una gran guía y amiga, a mis colegas Berta Arroyo y Karina Barría, que siempre apoyaron con compromiso y dedicación cada desafío. Mi sincero agradecimiento al equipo técnico de párvulos y por su puesto a los auxiliares, que acompañaron en esta labor todos los años que estuve en el jardín. Gracias, gracias a todos. ¡Etapa Cumplida!”