Implementan estrategia diagnóstica y terapéutica para tratar las demencias

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En Chile la prevalencia a nivel nacional de la Enfermedad de Alzheimer es del 1,07% de la población, porcentaje que aumenta con la edad, llegando al 40% en el caso de los mayores de 85 años.

En el territorio del Servicio de Salud Del Reloncaví (provincias de Llanquihue y Palena) las personas en tratamiento por Alzheimer alcanzan a 195. La institución está trabajando este año en fortalecer las herramientas diagnósticas y terapéuticas de las demencias, especialmente en los centros dependientes, además de la implementación de una Unidad de la Memoria en el Hospital Puerto Montt y la capacitación a los equipos de Atención Primaria.

El Neurólogo Fernando Maldonado junto a la psiquiatra Fabiola Jaramillo son los gestores de la estrategia. El profesional indica que la población adulto mayor fluctúa entre el 10% y 20% de los 426.401 habitantes del territorio Del Reloncaví (provincias de Llanquihue y Palena), siendo las comunas de Fresia, Los Muermos, Maullín y Cochamó las que concentran la mayor cantidad. Que es aquellas donde se concentra la estrategia.

“En el sistema público de salud, una persona que presenta sospecha de demencia debe consultar en el centro de atención primaria más cercano a su domicilio, dónde será evaluada, se indicarán los estudios y evaluaciones pertinentes a fin de confirmar o descartar el diagnóstico”, explica.

Si bien explica, no existe un examen que permita asegurar 100% que corresponde a una demencia, “hay múltiples estudios que ayudan a diferenciarlas y a descartar otras condiciones que pueden simularla”.

Si se llega a confirmar, agrega, “un equipo multidisciplinario iniciará el tratamiento y seguimiento de la persona afectada y sus familiares o cuidadores a fin de facilitar el manejo de ellas. En caso de duda o casos particulares de mayor complejidad, el centro de atención de salud primaria derivará a la especialidad que corresponda (geriatría, psiquiatría o neurología)”.

Día del Alzheimer

Escuchar rancheras, cocinas y comer comidas de campo, tejer medias y gorros de lana y jugar con su nieta, fueron algunas de las estrategias que la familia de la señora Ma. Irma implementó para acompañarla entre los 90 y 98 años, cuando padeció la Enfermedad de Alzheimer. “Como era una mujer de campo, tratamos de hacer las cosas que ella vivió en ese tiempo. Eso la hacía recordar. Por ejemplo, escuchaba la hora de los avisos en Radio Reloncaví y ahí se acordaba de sus conocidos”, explica su hijo Leonel. Dice que gracias a la planificación y temprano tratamiento, la enfermedad no fue traumática para la familia.

Cada 21 de septiembre se conmemora el Día Mundial del Alzheimer, la causa más frecuente de demencia, cuyo nombre se debe al médico psiquiatra Alois Alzheimer quien junto a Emil Kraepelin describe el cuadro clínico y los primeros hallazgos neuropatológicos de la enfermedad.

El concepto Demencia senil es un término cuestionable que en la actualidad ha dejado de utilizarse. En su lugar “se habla de demencias, para describir un cuadro clínico caracterizado por un deterioro cognitivo progresivo en uno o más dominios, que previamente se encontraban conservados y que en su conjunto interfieren significativamente en las actividades de la vida diaria”, señala el Dr. Maldonado. Figuran en esta categoría la Enfermedad de Alzheimer, demencia vascular, la frontotemporal y la demencia de cuerpos de Lewy, entre otras.

La mayor parte de las personas que sufren la Enfermedad de Alzheimer no tienen antecedentes hereditarios. Si bien, hay factores genéticos involucrados, especialmente en su forma de inicio temprano, en la más frecuente (la tardía) son múltiples los factores que intervienen.

Actualmente no existe un tratamiento curativo para la Enfermedad de Alzheimer, pero sí medicamentos y tratamientos no farmacológicos que ayudan a manejar los síntomas y la relación con los miembros de la familia especialmente. Además, ciertas conductas y el manejo de factores de riesgo potencialmente modificables podrían retrasar o prevenir al menos parcialmente el desarrollo de una demencia.

Es el caso de realizar actividad física en forma regular, mantenerse cognitivamente activo y desarrollar actividades sociales; el adecuado tratamiento de factores de riesgo cerebrovascular como la hipertensión arterial y diabetes mellitus; y las dietas estilo mediterráneo con alto contenido de frutas y verduras. Es importante señalar que no se ha demostrado en totalidad el efecto benéfico de vitaminas en la prevención de demencias.